Temperatura del color, consigue distintos efectos

Seguro que alguna ocasión hemos visto o incluso sacado una fotografía y ¡sorpresa!, el color que había en ese momento en el ambiente ha dado como resultado una instantánea con un tono muy diferente al que apreciaban tus ojos. A este efecto, al tono de color que predomina en la iluminación, se le llama la temperatura del color. Este resultado también se puede lograr al escoger una pintura con una tonalidad específica y una luz determinada. Veamos más sobre la temperatura del color y cómo se recomienda, dependiendo del efecto que se quiere conseguir. Lo haremos en este artículo y en el siguiente. Tomemos buena nota de todo lo que veremos a continuación.

  • Cómo conseguir una determinada temperatura del color

Como hemos dicho, para obtener una temperatura de color hay que combinar un color determinado con una tonalidad específica. Lo ideal es que el color sea lo más blanco posible. Ahora, jugando con la temperatura o tonalidad de la luz, conseguiremos que la luz ambiental se incline a uno u otro color.

Existe un término que seguramente hemos escuchado en más de una ocasión, especialmente si somos amantes de la fotografía o de la decoración, nos referimos al balance de blancos. Dependiendo de la cantidad de luz blanca que se emita y del color predominante que exista en ese momento en un espacio, esta luz blanca se convertirá en una rojiza, azulada, anaranjada o así por el estilo.

Pues bien, si la luz que tenemos tiene una intensidad baja, el color tenderá al azul, mientras que si esta intensidad es alta, el color se teñirá de naranjas o incluso rojizos. Lo mismo sucede con una bombilla, si la luz que emite es muy alta los colores tenderán al azulado, mientras que si es muy baja, la tendencia será a tonos naranjas y rojizos. Esta intensidad se calcula empleando una unidad de medida llamada Kelvin.

Veamos más en el siguiente artículo.